jueves, 5 de febrero de 2015

El poder de uno

El poder de uno. ¿Quién dijo que no se puede? Uno tiene el poder de cambiar las cosas. Desde nuestro minúsculo rinconcito del universo podemos ayudar a cambiar las cosas. Querer es poder y cuando uno quiere se pone en marcha una maquinaria imparable. Yo quiero ayudar a vencer una "tradición milenaria" que es causa de mucho dolor y muertes en nuestro mundo. Y, estoy buscando encontrar las sinergias para plantar cara a la "mutilación genital femenina". Ustedes amig@s pueden ser la palanca que impulse el cambio. Ya lo dijo Arquímedes: Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Pues yo os invito a mover el mundo, a dar un giro de 360 grados a la situación de riesgo que viven miles de mujeres y niñas en el mundo. Nosotros tenemos el poder y la fuerza, vamos a ejercerlo. Por un mundo libre de inhumanos "cortes".


https://www.youtube.com/watch?v=tN2afYN0OhA

sábado, 31 de enero de 2015

Testimonio Hannah Koroma

“Tenía 10 años cuando mi abuela me dijo que me llevaba al río para realizar una ceremonia de iniciación. Insistió en que cuando terminara me darían muy bien de comer. Yo era muy pequeña y no tenía ni idea de lo que iba a pasarme. Cuando llegué a aquel lugar escondido entre unos matorrales, junto al río, fui desvestida. Me taparon los ojos y me quitaron la ropa completamente: fui obligada a tumbarme. Cuatro mujeres sujetaban mis extremidades, mientras otra se sentaba en mi pecho para evitar que me moviera. Me colocaron un trozo de tela en la boca, y entonces…me cortaron. El dolor era insoportable. Como me resistía e intentaba levantarme, perdí mucha sangre. Por supuesto, no me dieron ningún tipo de anestesia ni calmante para el dolor. La operación me produjo una hemorragia que me provocó una fuerte anemia. Durante mucho tiempo, cada vez que orinaba me dolía. A veces trataba de aguantar las ganas, por el miedo que me producía el dolor. Sufrí también infecciones vaginales. El corte me lo hicieron con una simple navaja”. (Hannah Koroma)

Niña Thakara

Ayudemos a detener este crimen contra las mujeres y las niñas. Los gobiernos no destinan grandes fondos a la lucha Contra la Mutilación Genital Femenina. Parece que solamente les motiva impulsar la industria militar y los mercados financieros.

Con tan solo 1€ nos ayudas a salvar la vida de una niña.

https://www.indiegogo.com/projects/salvar-a-una-nina-tharaka-de-la-mutilacion-genital/x/9698659

Un arma peligrosa

Un arma peligrosa

En más de treinta países, la tradición manda cortar el clítoris.
El tajo confir
ma el derecho de propiedad del marido sobre su mujer, o sus mujeres.
Los mutiladores llaman purificación a ese crimen contra el placer femenino, y explican que el clítoris
es un dardo envenenado,
es una cola de escorpión,
es un nido de termitas,
mata al hombre o lo enferma,
excita a las mujeres,
les envenena la leche,
y las vuelve insaciables,
y locas de remate.

Para justificar la mutilación, citan al profeta Mahoma, que jamás habló del asunto, y al Corán, que tampoco lo menciona.
Eduardo Gaelano (2008) Espejos. Una historia casi universal. Madrid. Siglo XXI, pág.: 28.

Diferencia entre un político y un activista.

Un político promete mucho y cumplen poco; las ONG prometen poco y trabajan mucho. Os comparto un testimonio esperanzador:

El pequeño gran paso:

“¡Hemos tomado la decisión! Vamos a terminar con la mutilación genital en Malicunda. Somos conscientes de que podemos cambiar las cosas. Si nuestra cultura viola nuestros derechos humanos, queremos una cultura en derechos humanos.”

En algunos lugares se han dado pasos esperanzadores en esta lucha contra la mutilación genital femenina. Destaca, en este campo, el nombre de un pueblo: Malicunda (Senegal) y de una etnia: los bambara. Las mujeres de dicha aldea juraron no volver a realizar la ablación a sus niñas. Incitadas por la americana Molly Melching, fundadora de la ONG local Tostan, las bambara de Malicunda dijeron basta. Se las instruyó en derechos humanos, se les habló de libertad y de la posibilidad de preservar su cuerpo sin mutilaciones. Convencidas, consiguieron a su vez, persuadir a sus esposos quienes fueron capaces de comprender y de aceptar.

Tiempo después, la primera niña del pueblo que no fue mutilada recibió el nombre de Sensen, cuyo significado es “Derechos Humanos”.

viernes, 30 de enero de 2015

Solidaridad

La solidaridad es un puente que burla las fronteras. Es tender la mano en las distancias y  ayudar a levantarse a una persona caída. Para la solidaridad no existen muros infranqueables ni inmensos océanos que puedan contenerla. Es una fuerza invisible capaz de cruzar el mundo para llevar auxilio y esperanza a personas sin nombre.

En el año 1.985, mi pueblo Zapotlán fue destrozado por un gran terremoto. Con mis ojos de niño vi la terrible angustia y la desesperación de las personas que habían perdido todo su patrimonio en un instante. Un sismo de intensidad 7,5 nos dejó sin techo y sin cobijo. Entonces cuando todavía no nos reponíamos del susto y estábamos limpiando nuestras heridas, se hizo presente la solidaridad internacional. Recibimos desde recónditos lugares comida, ropa, diversos víveres para poder subsistir una temporada.  Gracias a todas las personas solidarias por hacer grande a la especie humana.

Sirvan mis palabras para agradecer a todas las personas solidarias, hoy especialmente a M.C.R. por ayudarnos a rescatar a una niña Thakara de sufrir la MGF.

Un saludo.


jueves, 29 de enero de 2015

Miradas

Una mirada puede perseguirnos toda la vida,
no es fácil borrar de nuestra memoria una mirada herida.
Hay miradas que matan y otras que simplemente no se olvidan.

En mi camino encontrado miradas amistosas,
bajo la luz de las velas descubrí otras amorosas y,
en los trabajos he soportado unas desafiantes.

Pero de todas las miradas hay una que me desarma,
que me desnuda el corazón y me toca la conciencia.
Esa mirada me convierte en un hombre sin armaduras,
y me quita de mi mente la estúpida soberbia. 

Soy un hombre que se rinde ante una mirada suplicante,
Mis Atalayas, castillos y fortalezas sucumben ante ella.
Si encuentro unos ojos angustiados y temerosos clamar rescate,
intento salir presuroso a socorrerles y brindarles ayuda.

Hace tiempo descubrí una mirada petrificada por el miedo,
eran los ojos de una niña hundidos en un pozo del sufrimiento.
Con su sangre se tiñeron  las arenas ocres del desierto y,
el verde de los oasis quedaron cubiertos por un carmín intenso.

Pobres florecitas del desierto que son cruelmente deshojadas,
sin darles tiempo de perfumar los valles y mostrarse hermosas.
La mirada sufrida y agónica de esa niña “iniciada”,
es como un frío puñal que se clava en mi alma.

Esa mirada me persigue en noches tranquilas y serenas,
aunque han pasado años no consigo apartarla de mis sueños.
Es  imposible de olvidar esos ríos caudalosos y furiosos,
descender por su bello rostro de nácar negro.
RAMCH